Hoy fue día de football, para ser sincera, no soy de las personas que les encante ese deporte o de las que se vuelven locas frente al televisor viendo un partido, la verdad es que no le encuentro mucho chiste y por lo tanto no le entiendo a la terminología utilizada en ese juego, sin embargo, no tengo nada en contra de las personas que sí se apasionan al ver esos partidos y más cuando está jugando su equipo favorito, es más, creo que sería capaz de sentarme a observar un partido completo sin ninguna queja. De hecho un día mi novio me llevó al estadio de C.U. a ver un partido que la verdad no recuerdo quién jugó, pero me pareció interesante tanto el partido como la actitud de los aficionados, ver como se divertían y gritaban de cosas a los jugadores, además de que estando estudiando en C.U. algún día tenía que conocer el estadio que ahí se encuentra.
Una de las cosas que más me sorprende es la forma en que el football puede llegar a unir tanto a la gente, pero al mismo tiempo puede llegar a separarla, cómo es posible que un juego logré hacer que una multitud de gente se emocione al grado de llegar a las lágrimas o a una pelea a morir. Si me pongo a analizar las cosas, por más que intento no logro entender qué es lo que hace el football entre otros muchos deportes para volver a la gente loca, cómo es posible que la gente enloquezca por personas que no conoce, y que al mismo tiempo esas personas no se interesan en las personas que están detrás de ellos brindándoles su apoyo; lo único que les interesa es ganar y hacer su trabajo, el cual les trae grandes remuneraciones que muchos de nosotros ya quisiéramos.
Si la gente pusiera todo ese empeño, emoción, dedicación, interés en cosas que realmente valen la pena, nuestra situación actual sería completamente diferente.
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